Angélica
Cuando escuché a mi hija hablar del movimiento de Jesús y lo que se iba a iniciar fue como si en ese momento una nueva atmósfera me envolvía y sólo entendí que cada una debemos orar por 5 almas para salvación y que son miles los que vamos a ayunar por 40 dias. El Señor se encargó desde ese momento que susurró a mis oídos. Su compañia fue crucial para pasar cada tentación y sentir su presencia. Cada día descubría hasta hoy un hambre espiritual y sentir cada vez correr en mis venas su palabra. Esperar a El su despertar a cualquier hora y abrir la puerta para que entre a invadir este hogar ha sido un honor inmerecido. Su mover, que ha despertado y hablar más que nunca con aquellos que al igual que yo estamos recluidas, encarceladas en nuestros hogares y solo podemos salir al trabajo. Gracias Señor por esto vivido.